Bacterias (Rhodopseudomonas palustris) consumen electricidad para fijar dióxido de carbono

Estas Bacterias ‘comen’ electricidad para fijar dióxido de carbono

Estos microbios 'comen' electricidad para fijar dióxido de carbono
Rhodopseudomonas palustris puede consumir electrones de proxies de óxido como los electrodos en posición de equilibrio, un proceso llamado captación de electrones extracelular.

Ahora, un nuevo estudio de la Universidad de Washington en San Luis demostró cómo una cepa natural de Rhodopseudomonas palustris absorbe electrones de sustancias conductoras como óxidos metálicos. La nueva investigación explica los sumideros celulares donde esta bacteria descarga los electrones que consume de la electricidad.

Rhodopseudomonas palustris

Rhodopseudomonas palustris, obtiene sus electrones a través de la conductividad natural de los distintos minerales que las rodean, y a medida que estas bacterias extraen los electrones del hierro, van creando cristales de óxido de hierro, que se forman en el terreno de alrededor.

Se ha encontrado una nueva forma de vida que se alimenta de electrones
En el nuevo estudio se muestra que los electrones de la electricidad entran en las proteínas de la membrana que son importantes para la fotosíntesis. Tal y como explica la profesora de Biología Arpita Bose, autora de estudio, que analiza los metabolismos microbianos y su influencia en el ciclo biogeoquímico:

Por primera vez, muestra claramente cómo esta actividad, la capacidad del organismo para comer electricidad, está conectada a la fijación de dióxido de carbono. Las cepas de R. palustris se pueden encontrar en lugares salvajes y exóticos como un puente oxidado en Woods Hole, Massachusetts, donde se aisló TIE-1. Realmente, puedes encontrar estos organismos en todas partes. Esto sugiere que la captación de electrones extracelular podría ser muy común

Bose añade que la reacción es parecida en algunos aspectos a una batería recargable:

La Bacteria usa la electricidad para cargar su piscina redox, almacenando los electrones y reduciéndolos. Para descargarlo, la célula reduce el dióxido de carbono. La energía para todo esto proviene de la luz solar. Todo el proceso se repite, permitiendo que la célula produzca biomoléculas con nada más que electricidad, dióxido de carbono y luz solar.

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